Mi experiencia con el SPM severo y el tratamiento con la Dra. Juani Lafaja

Me llamo Montse, tengo 38 años y soy de Valencia. Este es mi testimonio sobre el fuerte síndrome premenstrual que padecía y del que a día de hoy estoy recuperada casi totalmente. Siempre he sido una mujer que padecía fuertes dolores de menstruación (dismenorrea) a los que tenía pánico, cada mes era insoportable. Nada de lo que me tomaba me hacía efecto. Durante la adolescencia, en el instituto no podía prestar atención al maestro y una vez que llegaba a casa lo sufría con mucho dolor y llanto en mi habitación sobre la cama y con el consuelo de mi madre.

A los treinta años hubo un cambio: los dolores eran los mismos pero, además emocionalmente, durante los diez días antes de la regla, comencé a sentir tristeza, irritabilidad, odio, nerviosismo, temor, ansiedad, insomnio, dolores musculares sobre todo en la parte baja de la espalda (lumbalgia) y una mala relación con las personas cercanas sobre todo mis seres queridos como mis padres , hermano y amigos. En esos diez días antes del periodo me volvía emocionalmente diferente, todo me molestaba y entraba en discusiones por nada. Mi relación de noviazgo también lo sufría algunas veces por los cambios de humor y mi irritabilidad.

Iba cumpliendo años y la situación se agravaba más, era como si en esos días yo no pudiera controlar mi cuerpo, yo no podía controlar mis emociones e incluso tomar decisiones en esos días, era peligroso pues no era yo. Estaba bajo una gran negatividad que luego, al pasar la menstruación, me daba cuenta de la diferencia de mis emociones. Era como una posesión, por así decirlo. Me acuerdo que un día que iba por una autovía en mi coche dirección a un centro comercial, estaba en la fase de mi cambio emocional hacia la regla y empecé a conducir agresivamente e incluso deprisa y por el ultimo carril situado a la izquierda, en el que está prohibido permanecer a no ser que sea para adelantar. Pues yo me mantuve allí 3 km. o más cuando por detrás me apareció la guardia civil de tráfico para que detuviera el vehículo y me llamó la atención. Por suerte no me denunció, pero en ese momento me di cuenta de que verdaderamente tenía un problema de salud grave y que en circunstancias normales no habría hecho semejante cosa.

Empecé a buscar por internet información y posibles soluciones a mi enfermedad y lo único que encontraba era soluciones hormonales como los anticonceptivos, de los cuales yo huía, ya que tuve una mala experiencia con ellos anteriormente y porque además los considero antinaturales. En algunas páginas de internet dedicadas a los cambios de la mujer en la regla también se hablaba de cuidar muy bien la alimentación cosa que ya hacía, porque, gracias a Dios, he tenido una familia donde me han enseñado a comer de todo: verduras, hortalizas, carne, pescado… pero una cosa de la que tal vez si abusaba era de los dulces y chocolates, en los días previos a la menstruación buscaba con ansiedad el saciarme de ellos e incluso si en casa no tenía iba al supermercado a buscarlos desesperadamente. Para mí las casualidades no existen, sino que suceden por una razón. Un día, buscando en internet, encontré una página llamada “Síndrome Lolas” y entonces es allí donde pude leer el testimonio de Ángela que es mi amiga en la lejanía y ha sido un gran apoyo siempre, desde el primer día hasta hoy. Tras leer su testimonio y el de otras mujeres es donde logré sentirme identificada por completo, palabra tras palabra, en las situaciones que habían vivido y entonces sentí que había llegado al sitio correcto. No dudé en escribir mi testimonio y pedir ayuda y fue cuando Ángela me ayudó muchísimo. Me informó de la misma enfermedad que padecía y el tratamiento que hizo en Chile con el doctor Jorge Lolas para el síndrome premenstrual. Una vez percatada de lo que era mi enfermedad: un útero inflamado, el cual en los días próximos a la regla hacia su cambio. Entonces es cuando quise poner remedio a esta enfermedad, porque es una enfermedad. Ángela me daba información y me ayudaba vía correo electrónico en la toma de algunos medicamentos naturales paliativos comprados en herbolario como el Agnus Castus para regular mejor el estado de ánimo y sobretodo me informaba de llevar una correcta alimentación para la inflamación uterina ya que ciertos alimentos no son buenos para ello.

Pasado un tiempo teníamos la esperanza de que algún médico español se pudiera interesar sobre este tratamiento que realizaba el doctor Lolas en Chile y se pudiera llegar a realizar aquí en España. Así que pasados unos meses tuvimos la suerte de poder conocer a la doctora ginecóloga Juani Lafaja la cual se interesó por este tratamiento. Una vez la doctora se informó y se formó de todo lo que era este tratamiento pude ser su paciente. Hice muchos viajes a su consulta que está situada en Elche (Alicante), subía al autobús muy de madrugada y en una hora y media llegaba a su consulta desde Valencia.

Empecé el tratamiento de la doctora con unos antibióticos orales a baja dosis para preparar el útero y pasado este tiempo recomendado empecé con las infiltraciones, que son inyecciones directas en el útero con antibiótico y antiinflamatorio. La primera infiltración uterina siempre la recordaré como la que marcó y dio un cambio a mi vida, a parte de que fue para mí algo dolorosa tuve un cambio en mi persona y empecé a dejar de fumar poco a poco. Y es que la inflamación uterina nos lleva a tomar cosas y alimentos tóxicos. Cada mes iba a Elche a las infiltraciones, que fueron un total de 12. Pasado este proceso ya me realicé la criocirugía, un tratamiento con frío para destruir y renovar el tejido anormal en el cuello uterino inflamado. El proceso de la criocirugía para mí fue un poquito doloroso, aunque sé que hay personas que no lo sufren. Tras la criocirugía, la doctora me prescribió reposo total e ibuprofeno en caso de dolor, además del uso de compresas porque se expulsa fluido. Mis primeras menstruaciones eran muy dolorosas, apenas sangraba o sólo cuando iba al baño a miccionar a causa de que el canal del útero estaba poco dilatado, con lo que la doctora me tuvo que realizar dilataciones en el canal del útero, gracias a esto las reglas se volvieron normales y los cambios psíquicos iban siendo más leves.

Tengo que aclarar que, con el tiempo, el tratamiento realizado por la ginecóloga Juani Lafaja va haciendo su efecto y se va consolidando más por el tiempo hasta su máxima recuperación, al menos así ha sido mi caso.

En resumen, a día de hoy puedo decir que mi recuperación es de un 70-80% mis reglas ya no son para nada dolorosas, siempre y cuando no esté pasando alguna mala racha en mi vida personal, porque todo esto también influye en el útero, porque entiendo que el útero es como otro cerebro que tenemos las mujeres y hay que cuidarlo mucho mucho. Mi estado emocional está mucho más estable, ha cambiado radicalmente y puedo decir que este tratamiento es efectivo porque te da calidad de vida de pasar a estar en depresiones, dolores físicos y enfermedad a tener paz y vida. Mi agradecimiento de todo corazón a Ángela, pues gracias a su testimonio muchas mujeres hoy en día tienen una mejor calidad de vida y son sanadas. Y por último, también de todo corazón y cariño a mi ginecóloga la Dra. Juani Lafaja, por llegar a ser una de las personas médicas en España al interesarse y poner remedio a esta enfermedad que hoy en día lo padecen muchas mujeres. Doy fe de que la Dra. Lafaja es una gran profesional que ha sabido llevar este tratamiento con toda honestidad, delicadeza, empeño, dedicación y sobre todo profesionalidad médica, con todos los recursos y aparatos de última tecnología necesarios para este tratamiento.

Atte: Montse Ma Ca

By | 2016-11-02T20:34:28+00:00 2 Noviembre 2016|Comentarios desactivados en Mi experiencia con el SPM severo y el tratamiento con la Dra. Juani Lafaja

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